Más o menos hace un año, platicaba con un ejecutivo de Apple acerca de los lectores digitales y la palabra impresa durante una conferencia a la que ambos asistíamos, principalmente en el contexto del pecado original cometido por los grandes medios masivos al ofrecer gratuitamente contenido si la gente lo consultaba digitalmente.

Le dije que una tablet viable que encerrara contenido que pudiera ser valuado y vendido como una aplicación resolvería parte del mal que aqueja a las casas editoriales.

“Lo que el mundo espera”, le dije, “es un dispositivo ligero equipado con una pantalla retroiluminada de cuatro colores y un tamaño suficiente como para leer a gusto, con navegación táctil y una conexión inalámbrica”.

“Lo que me describes es una computadora, no un lector digital”, respondió sobriamente el ejecutivo. “Y resultaría más costosa, probablemente más cerca de mil dólares que de 200”.

Donde comprar

A finales de este mes, todos podríamos tener un vistazo a ese futuro. De acuerdo con el periódico The Financial Times, Apple ha rentado un escenario en el Centro Yerba Buena para las Artes.

El sitio en internet Gizmodo venturó que el dispositivo posiblemente se llamará iSlate, costará alrededor de 800 dólares y no saldrá a la venta hasta marzo o tal vez abril.

Rumores de un dispositivo tablet a colores bautizado Courier, de Microsoft, también figuraba en el sitio y, de acuerdo con reportes, una compañía llamada HTC tiene en preparación otro modelo basado en el sistema operativo Chrome de Google. Y no son los únicos.

Numerosas compañías editoriales ya construyen contenido, convencidas de que la llegada de la tablet es inevitable y es una simple cuestión de tiempo.

Para que un producto tenga un valor significativo, tiene que solucionar un problema, o ser de suma utilidad, o ambas cosas.

Muchos consideran que las computadoras desempeñan perfectamente la labor de permitir que la gente lea contenido digitalizado, pero el acto de hacer click con un ratón tiene poco que ver con el de voltear una página: los usuarios se desplazan verticalmente por un texto cuando lo que quieren realmente es examinarlo horizontalmente, como lo han hecho durante siglos.

Una razón del éxito del Kindle, pese a sus limitantes, es que las computadoras sirven para analizar datos a profundidad, no para leer.

Material impreso

La tablet representa una oportunidad de reavivar el romance entre material impreso y el consumidor.

Imagínese sentado en su sala, su cama o en un avión con una publicación que realmente le fascina en el regazo. Desde que la palabra impresa fue creada, la gente ha tenido una relación íntima con el texto, al tocar y voltear las páginas.

Numerosos problemas prácticos quedan por resolver, entre ellos el de volver el aparato lo suficientemente ligero como para ser portátil, sin privarlo de la batería suficiente para alimentar una pantalla voraz en energía. Y el costo constituye un problema.

Beneficios

¿De qué forma beneficia una tablet a los proveedores de material impreso? Al ayudar a revistas y periódicos a incursionar en un mundo en el que pueden medir el atractivo de la publicidad para los consumidores. Pero, aun así, ¿por qué se sentiría la gente repentinamente gustosa de pagar por algo que ha obtenido gratuitamente?.

Es allí donde interviene Apple. Una interfase que permita de forma sencilla y confiable obtener acceso a contenido pagado puede hacer maravillas: hace cinco años, casi nadie pagaba por la música en línea y, hoy, más o menos 9 mil millones de canciones vendidas después, sabemos que la gente está dispuesta a pagar si el precio es correcto y la comodidad existe.

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